Argentina y Chile han forjado una alianza estratégica para confrontar la proliferación de especies vegetales invasoras del género Hieracium en la vasta región de la Patagonia Austral. Esta colaboración, impulsada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) de Chile, tiene como objetivo principal fortalecer las capacidades de observación, la investigación aplicada y las metodologías de control para salvaguardar los ecosistemas de pastizales nativos y la actividad pecuaria en ambas naciones.
La amenaza principal la constituyen la Hieracium pilosella, comúnmente conocida como pilosela, y la Hieracium praealtum. Estas plantas tienen la capacidad de alterar la composición vegetal, mermar la productividad de los pastizales y modificar procesos ecológicos esenciales, lo que representa un desafío que trasciende las fronteras geográficas y administrativas entre Argentina y Chile.
La situación se torna especialmente crítica para la ganadería extensiva de la región, que depende en gran medida de la disponibilidad de forraje natural. La escasez de alimento es una de las limitaciones más significativas en los sistemas productivos australes, un factor que ha motivado al INTA a explorar diversas alternativas forrajeras adaptadas a las condiciones climáticas de la Patagonia, caracterizadas por bajas temperaturas y ciclos productivos reducidos.
La distribución actual de estas especies invasoras subraya la necesidad de una gestión territorial unificada. En Argentina, Hieracium pilosella se ha extendido por toda la isla de Tierra del Fuego, mientras que Hieracium praealtum predomina en la provincia de Santa Cruz. Fabián Boyeras, director del INTA Tierra del Fuego y coordinador argentino del proyecto, enfatizó que la expansión de estas especies representa un desafío creciente para los pastizales y la producción ganadera patagónica, requiriendo un intercambio de información y capacidades institucionales, así como el desarrollo de estrategias conjuntas.
Por su parte, Erwin Domínguez, investigador del INIA y coordinador chileno de la iniciativa, destacó la naturaleza interconectada del ecosistema patagónico, más allá de las divisiones políticas. Esta característica imposibilita analizar la expansión de una especie invasora desde la perspectiva exclusiva de un solo país. Este desafío es coherente con hallazgos en otros sistemas de pastoreo, donde la aridez y el sobrepastoreo han demostrado aumentar la susceptibilidad de los pastizales a las invasiones de malezas, al reducir la diversidad y resiliencia de las comunidades vegetales nativas.
El proyecto busca formalizar una Red Binacional entre Argentina y Chile, que congregue a científicos, técnicos y productores. Además de facilitar el intercambio de información, esta estructura contribuirá a una mejor comprensión de la distribución y dinámica de Hieracium, y a establecer criterios homogéneos para la prevención, el monitoreo y el manejo. La iniciativa fue presentada y aprobada el 28 de agosto de 2026 por el Fondo Argentino de Cooperación Internacional (FO.AR), coordinado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de Argentina. El programa incluye visitas técnicas y talleres que involucrarán a diversos actores, con el objetivo inicial de integrar al menos ocho instituciones, cuatro de cada país, para sistematizar la información existente y sentar las bases para futuras investigaciones financiadas internacionalmente. Un componente crucial será el monitoreo territorial, utilizando herramientas como la observación remota y las imágenes satelitales para complementar las inspecciones in situ.
Esta colaboración binacional se basa en experiencias previas de ambos países en el manejo de estas especies, incluyendo pruebas de control químico y, en menor medida, biológico, así como avances en el mapeo de poblaciones. Sin embargo, los expertos reconocen que aún existen lagunas de conocimiento y que muchas herramientas necesitan ser desarrolladas y validadas. Una de las tareas iniciales será identificar la información disponible, compararla y definir las líneas de investigación prioritarias. La búsqueda de alternativas es fundamental, ya que las invasiones vegetales interactúan con las condiciones ambientales y el manejo ganadero. El objetivo no es solo la eliminación localizada, sino comprender las condiciones que favorecen su establecimiento y prevenir futuras recolonizaciones. Este enfoque adaptativo es vital en la Patagonia, donde el clima ejerce una fuerte influencia en los recursos. Los sistemas ganaderos deben adaptarse a las variaciones en agua, vegetación y forraje, como lo demuestran análisis recientes sobre los efectos del clima en los pastizales y la ganadería patagónica, donde las decisiones productivas dependen de la interacción entre precipitaciones, temperaturas y disponibilidad hídrica local.
Entre las líneas de investigación en Argentina se destaca el uso de microorganismos nativos contra Hieracium pilosella. Especialistas del INTA, CADIC-Conicet y el Gobierno de Tierra del Fuego están realizando ensayos para determinar si estos microorganismos pueden actuar como antagonistas de la pilosela. En 2026, el INTA Tierra del Fuego también reforzó sus capacidades técnicas mediante una experiencia en Chile, con el fin de avanzar en la producción de biomasa para las pruebas. El propósito es obtener suficiente material para evaluar alternativas de control biológico en condiciones experimentales antes de su aplicación productiva. Los investigadores enfatizan que esta vía no es una solución definitiva. El control de una especie invasora requiere evaluar su eficacia, los efectos en organismos no objetivo, las condiciones ambientales y la viabilidad de aplicación a gran escala. La cooperación con Chile permitirá comparar experiencias y evitar la duplicación de esfuerzos científicos.
El impacto potencial de Hieracium abarca tanto dimensiones productivas como ambientales. Al modificar las comunidades vegetales, estas especies invasoras pueden afectar la cantidad y calidad del forraje disponible para el ganado, así como la biodiversidad y los servicios ecosistémicos de los pastizales naturales. Experiencias internacionales demuestran que las invasiones biológicas prolongadas pueden tener efectos que se extienden mucho más allá del área inicialmente afectada, como lo ilustran casos históricos de degradación en vastas regiones productivas de Australia. La estrategia argentino-chilena se centra en la vigilancia, la investigación y la adaptación del manejo a las particularidades de la Patagonia Austral, en lugar de transferir soluciones genéricas. Se busca integrar las experiencias existentes y determinar cuáles son las más adecuadas para cada ambiente. Este enfoque reconoce que las invasiones vegetales son resultado de múltiples factores, como la temperatura y las precipitaciones, que pueden alterar la germinación y el comportamiento de las malezas. El objetivo de la red es transformar el conocimiento acumulado en criterios de vigilancia y manejo compartidos, útiles para técnicos, productores e instituciones, priorizando la contención del avance de Hieracium, la conservación de los pastizales naturales y la reducción de su impacto en la ganadería extensiva de Argentina y Chile.
