Descubriendo la Dosis Perfecta: Menos Nitrógeno, Más Cosecha en Soja.
La paradoja del nitrógeno: más no siempre es mejor para la soja
Contrario a la intuición, incrementar la cantidad de nitrógeno no siempre se traduce en una mayor producción de granos de soja. Un equipo de investigadores de la Administración de Desarrollo Rural y la Universidad Nacional de Gyeongsang, en Corea del Sur, llevó a cabo un estudio exhaustivo para determinar las dosis óptimas de este nutriente. Utilizando un sistema de riego por goteo subterráneo, sus experimentos de campo revelaron que la dosis adicional más baja, de 20 kilogramos de nitrógeno por hectárea, fue la que produjo el mayor rendimiento entre los tratamientos evaluados.
Metodología del estudio: agua y nitrógeno en fases clave de la floración
La investigación combinó ensayos en macetas durante 2021 con una prueba de campo en 2022. En esta última, se compararon tres niveles adicionales de nitrógeno: 20, 40 y 60 kilogramos por hectárea. Cada una de estas cantidades se administró en dos aplicaciones divididas, coincidiendo con las fases R1 y R2, que marcan el inicio y el desarrollo completo de la floración. Tanto el agua como el fertilizante se distribuyeron a través de conductos instalados bajo la superficie del suelo, un método que permite una entrega directa a la zona radicular. La cantidad de agua utilizada fue de 24.3 toneladas por cada mil metros cuadrados por evento de fertirriego, cifra calculada específicamente para las características del suelo del ensayo.
Rendimiento y nodulación: la clave está en el equilibrio
Aunque un mayor aporte de nitrógeno promovió un crecimiento vegetativo más robusto, el pico de rendimiento de semillas se alcanzó con la dosis adicional de 20 kilogramos por hectárea, superando en un 27.4% al grupo de control que no recibió ni fertilización ni riego. Es importante señalar que esta mejora no se debe exclusivamente al nitrógeno, dado que ambos factores variaron entre los grupos. Adicionalmente, esta dosis mínima fue la que favoreció la mayor formación de nódulos radiculares, estructuras esenciales donde las bacterias fijan el nitrógeno atmosférico. A medida que la dosis de nitrógeno aumentaba, el número de nódulos disminuía, lo que subraya la importancia de evaluar tanto las raíces como la parte aérea del cultivo para una nutrición equilibrada.
Hacia una fertilización precisa: validación local y futura investigación
Los autores concluyen que, bajo las condiciones de suelo franco arenoso de su experimento, la aplicación de 20 kilogramos de nitrógeno adicional por hectárea, distribuida durante la floración, fue la estrategia más efectiva para optimizar tanto el rendimiento como la nodulación. Sin embargo, enfatizan la necesidad de realizar más pruebas en diferentes tipos de suelo, bajo diversas condiciones climáticas y en distintas campañas agrícolas antes de poder formular recomendaciones generales. Este estudio representa un paso significativo hacia una fertilización nitrogenada más eficiente y sostenible en el cultivo de soj
