Vegetativo

El adiós definitivo al Ficus de San Jacinto: Crónica de una despedida controvertida en Triana

PublicadoAug 07, 2025, 7:18 PM

La ciudad de Sevilla ha sido testigo de un desenlace largamente anticipado y cargado de emotividad: la eliminación total del majestuoso ficus de San Jacinto. Este árbol, arraigado en el atrio de la parroquia homónima en Triana, no era solo una especie vegetal, sino un auténtico monumento vivo que, por décadas, formó parte intrínseca de la identidad del barrio. Su partida, consumada por los equipos de Parques y Jardines, cierra un capítulo teñido de debates, batallas legales y una tensión constante entre la preservación patrimonial y la salvaguarda de la seguridad pública. Mientras las autoridades municipales defendían la necesidad imperiosa de la intervención, diversos colectivos ciudadanos y amantes de la naturaleza lamentaban la pérdida de un símbolo generacional, cuya ausencia deja un vacío significativo en el paisaje y la memoria colectiva trianera.

Plantado en 1913, este ejemplar de ficus gozaba de la categoría de árbol monumental y Bien de Interés Cultural, compartiendo un siglo de historia con la iglesia dominica de San Jacinto. Sin embargo, su crecimiento imponente y su vasto sistema radicular empezaron a generar preocupaciones. El párroco, basándose en informes técnicos solicitados por la propia parroquia, alertó sobre los daños estructurales que el árbol provocaba en el templo y el riesgo que representaban sus ramas para los transeúntes.

El punto de inflexión en esta saga ocurrió en agosto de 2022, cuando se llevó a cabo una drástica poda que eliminó el 70% de su copa. Esta acción, respaldada por el Ayuntamiento a raíz de los informes de peligro, desató una ola de indignación social. Múltiples plataformas ciudadanas y grupos ecologistas se organizaron para detener la inminente tala, logrando incluso una paralización judicial temporal. Este episodio catapultó al ficus a la condición de víctima, percibido por muchos como el resultado de una gestión deficiente y de intereses contrapuestos. Numerosas voces se alzaron para recordar que el árbol era parte del legado de varias generaciones. Colectivos de diversos barrios, asociaciones y partidos políticos, como PACMA, enfatizaron el grave impacto de su desaparición en una ciudad especialmente vulnerable a las altas temperaturas y a la reducción de zonas verdes urbanas.

A pesar de la prórroga concedida por el Pleno municipal en septiembre de 2024, fruto de la presión de los movimientos vecinales y ecologistas, y de los esfuerzos por revitalizarlo con tratamientos como la ampliación de su alcorque y riegos intensivos, los informes de Parques y Jardines confirmaron el deterioro irreversible del árbol. La pérdida masiva de follaje, la exposición del tronco a la intemperie y la proliferación de hongos habían acelerado su descomposición interna. Evelia Rincón, responsable del área, explicó que, a medida que avanzaban los trabajos de corte, se evidenciaba el avanzado estado de putrefacción del interior del tronco, lo que conllevaba un riesgo inaceptable para los fieles y el entorno parroquial.

Como gesto de respeto y reconocimiento, el Ayuntamiento se ha comprometido a conservar una sección del tronco del ficus como recuerdo, y se instalará una placa conmemorativa y un monolito en el lugar. Este gesto busca honrar tanto la longeva existencia del árbol como el movimiento ciudadano que surgió en su defensa, subrayando su significado cultural y ambiental para Triana y Sevilla. Sin embargo, no todos comparten esta perspectiva; algunos colectivos defensores del patrimonio urbano critican que la pérdida del ficus se debe a \"intereses políticos y negligencia institucional\". Por su parte, la Delegación de Parques y Jardines ha reiterado que la decisión se basó exclusivamente en motivos de seguridad y en el avanzado estado de descomposición de la madera, que imposibilitaba cualquier aprovechamiento. La retirada de este árbol monumental deja una huella imborrable en el barrio, recordándonos la importancia vital de proteger el arbolado en áreas urbanas y de fomentar un diálogo constante y constructivo entre las administraciones y la ciudadanía para la gestión responsable de nuestro legado natural.

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