El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile ha anunciado la conclusión de su programa de erradicación contra la mosca del Mediterráneo (Ceratitis capitata) en Pozo Almonte, junto con la finalización de cinco operativos de vigilancia en diversas localidades de la Región de Tarapacá. Este éxito, reportado el 1 de octubre de 2026, certifica que las estrategias fitosanitarias implementadas en los últimos meses lograron contener la plaga, impidiendo su establecimiento en las áreas afectadas.
La campaña principal en la zona urbana de Pozo Almonte culminó a mediados de septiembre, tras la aplicación rigurosa de las medidas necesarias para controlar y eliminar la presencia del insecto. El SAG enfatiza la importancia crucial de monitorear esta plaga para la fruticultura, dada su capacidad de dañar múltiples cultivos y las severas restricciones comerciales que su presencia puede acarrear. Un claro ejemplo de esta relevancia global fue la suspensión de las importaciones de mango dominicano a Estados Unidos, debido a deficiencias en el control de moscas de la fruta, demostrando la interconexión entre la sanidad vegetal y el acceso a los mercados internacionales.
Adicionalmente a la operación en Pozo Almonte, el SAG ha concluido cinco programas de vigilancia intensiva que se iniciaron tras la detección de ejemplares de mosca de la fruta en Miñi Miñe y Suca (comuna de Huara), Playa Blanca (Iquique), Fuerte Baquedano (Pozo Almonte) y Miraflores (Pica). La aparición de un único ejemplar no confirma una población establecida; por ello, la detección temprana activa una serie de acciones de vigilancia destinadas a identificar si hay más insectos, demarcar la zona afectada y prevenir que una introducción aislada se convierta en un foco reproductivo. La directora regional del SAG Tarapacá, Sue Vera, atribuyó el éxito de estos procesos a la labor técnica en el terreno y a la cooperación de los agricultores, subrayando la necesidad de una responsabilidad compartida entre la autoridad sanitaria y los productores para lograr la erradicación efectiva de plagas.
Para reforzar la protección agrícola, Chile está desarrollando una nueva estrategia nacional contra la mosca de la fruta, con el objetivo de mejorar la detección temprana y acelerar la respuesta ante cualquier captura, lo que reducirá las posibilidades de establecimiento y dispersión. Esta estrategia incorpora tecnologías avanzadas para un control más eficaz y el uso de tratamientos cuarentenarios, como las cámaras de frío implementadas en Matilla, para manejar productos en zonas bajo medidas fitosanitarias sin incurrir en pérdidas. Además, se han intensificado los controles carreteros en la macrozona norte, con la colaboración de Carabineros, para evitar el traslado ilegal de productos agrícolas que puedan actuar como vectores de la plaga. La mosca del Mediterráneo, altamente polífaga, puede infestar diversos frutos, y las inspecciones son vitales para detectar larvas no visibles que se desarrollan en el interior de la fruta. La vigilancia fitosanitaria, como lo demuestran estos casos, es fundamental no solo para proteger los huertos, sino también para asegurar la competitividad de Chile en el comercio internacional de frutas, evitando la imposición de barreras comerciales.
En un mundo donde la seguridad alimentaria depende cada vez más de la ubicación de la producción, los costos de transporte y las futuras cosechas, la constante vigilancia y la innovación en el manejo de plagas, como las investigaciones sobre avispas parasitoides, son esenciales. Las acciones del SAG en Tarapacá no solo eliminan focos actuales, sino que establecen un precedente para la respuesta futura ante nuevas introducciones. Estas iniciativas reflejan un compromiso inquebrantable con la sostenibilidad y la prosperidad del sector agrícola, asegurando que los productos chilenos continúen llegando a mercados globales con la más alta calidad y seguridad.
