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Chile Lanza Estrategia Innovadora para Proteger Exportaciones Forestales del Escarabajo del Pino

PublicadoSep 23, 2026, 5:28 AM

En Chile, se ha puesto en marcha un proyecto crucial para salvaguardar la industria forestal exportadora frente a la amenaza del Hylurgus ligniperda, conocido como escarabajo de la corteza del pino. Este insecto representa un riesgo significativo, capaz de provocar cuantiosas pérdidas y restricciones en el comercio de madera. La iniciativa, liderada por INIA Quilamapu junto a CPF S.A. y la empresa Biobichos, se centra en desarrollar y masificar un cebo innovador de alta especificidad, denominado "Lignitrap", que permitirá una detección y un control más eficientes y ecológicos de la plaga. Este esfuerzo colaborativo entre entidades de investigación y empresas privadas busca asegurar la competitividad de las exportaciones chilenas y fomentar prácticas agrícolas responsables.

El proyecto, con una duración de dos años y financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), ya ha formalizado su comité directivo, marcando el inicio de la fase de validación y masificación del "Lignitrap". Este atrayente, fruto de la investigación del Laboratorio de Ecología Química de INIA Quilamapu en Chillán, se integrará en trampas para facilitar tanto el monitoreo como la gestión del escarabajo, mitigando así los riesgos fitosanitarios en el transporte y la exportación de productos forestales. La implementación de esta tecnología es vista como una solución fundamental para un sector vital en la economía chilena, especialmente en el ámbito de las exportaciones, previniendo incidentes costosos como el ocurrido en 2006 con México, donde un cargamento completo fue rechazado por la presencia de insectos vivos.

Este novedoso sistema de control se fundamenta en la ecología química, aprovechando el comportamiento natural del insecto para su manejo, lo que minimiza la necesidad de insecticidas sintéticos. La meta es transformar el conocimiento científico básico en una herramienta tecnológica práctica, utilizando las señales químicas de los insectos para monitorear y controlar las poblaciones de plagas. Este enfoque no solo resuelve un problema económico clave para Chile, sino que también aborda importantes desafíos ambientales al reducir el uso de sustancias químicas. La colaboración y la aplicación de la ciencia se unen para construir un futuro más próspero y sostenible para la silvicultura chilena, demostrando cómo la innovación puede proteger nuestros recursos naturales y fortalecer nuestra economía.

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