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Alerta por la Procesionaria del Pino: Medidas Urgentes en Álava y Huesca

PublicadoAug 08, 2025, 9:16 PM

La expansión sin precedentes de la oruga procesionaria del pino ha encendido las alarmas en diversas regiones. En Álava, la situación ha escalado hasta declararse oficialmente una plaga, mientras que en Huesca, el ayuntamiento ha lanzado una iniciativa de contratación para abordar su control en sus zonas forestales. Estas acciones buscan proteger la vitalidad de los bosques de coníferas, así como salvaguardar a la población y al ganado de los efectos nocivos de los pelos urticantes de este insecto, un desafío recurrente con cada temporada.

El Boletín Oficial del Territorio Histórico de Álava ha formalizado la declaración de plaga, lo que habilita la implementación de medidas de contención. Esta decisión se fundamenta en las inspecciones anuales efectuadas por los técnicos del Servicio de Montes de la Diputación y del consistorio de Vitoria-Gasteiz, quienes han corroborado la imperiosa necesidad de intervenir en terrenos públicos. La estrategia persigue detener el deterioro de la masa arbórea, preservar la sanidad de los ecosistemas de coníferas y reducir los incidentes alérgicos en seres humanos y animales. Una intervención similar ya se llevó a cabo hace un par de años, lo que subraya la persistencia de esta problemática. La publicación oficial, gestionada por la sección de Agricultura de la región, establece un marco para la organización y ejecución de las acciones de control.

La presencia de la plaga es generalizada en los pinares de la provincia, si bien su impacto es particularmente severo en el sector occidental. Se calcula que el área afectada asciende a unas 1.900 hectáreas, con especial incidencia en municipios como Ayala, Amurrio, Artziniega, Llodio y Okondo. Las autoridades provinciales enfatizan que la única estrategia viable para combatir la procesionaria a esta escala es la aplicación de tratamientos desde el aire. La complejidad del terreno montañoso, la ausencia de una red de caminos adecuada, la altura de los árboles y la densidad de la vegetación impiden una cobertura efectiva desde tierra. Además, la vasta extensión de las áreas comprometidas haría inviable completar las labores de control en un plazo razonable si se realizara mediante métodos terrestres. Los detalles del calendario y los recursos específicos para esta operación aún están por definirse.

Por su parte, el Ayuntamiento de Huesca ha iniciado un proceso de licitación para un contrato valorado en 15.730 euros, con una duración de dos años, para la gestión de la procesionaria en varias áreas boscosas del municipio. Las propuestas para este contrato pueden presentarse hasta el 20 de agosto. El plan de control se extenderá a 23 hectáreas, incluyendo el Cerro de San Jorge, el de las Mártires, Loma Verde, la Finca Beulas, Cuarte y otros pinares urbanos. La duración inicial del contrato es de dos años, con la posibilidad de extensiones anuales por un máximo de cuatro. El ayuntamiento ha recordado el riesgo para la salud pública, aludiendo a un incidente ocurrido hace aproximadamente 15 años en San Jorge, donde más de un centenar de individuos requirieron atención médica por urticaria durante una festividad, un suceso directamente atribuido a la presencia de esta oruga.

Los pelos urticantes de la oruga representan un peligro considerable. En personas, pueden provocar irritación en la piel, los ojos y el sistema respiratorio. Se aconseja evitar cualquier tipo de contacto y extremar las precauciones en las zonas afectadas. En el caso de los animales domésticos, especialmente los perros, el contacto puede derivar en inflamación severa, problemas respiratorios e incluso necrosis en la lengua. Ante cualquier indicio de contacto, es crucial buscar atención veterinaria de inmediato. La oruga procesionaria se hace más visible cuando desciende de los pinos para enterrarse y completar su ciclo de vida, un fenómeno que tradicionalmente ocurre en febrero, marzo y abril. No obstante, el cambio climático está alterando este patrón, y la oruga ya puede avistarse en enero o incluso en otoño, dependiendo de las condiciones locales.

La declaración de plaga en Álava y la licitación en Huesca reflejan la urgencia con la que las autoridades abordan la proliferación de la oruga procesionaria. Estas medidas, con un enfoque predominante en tratamientos aéreos, tienen como meta primordial la protección de las masas forestales y la salvaguarda de la salud pública y animal, especialmente en los periodos y áreas de mayor actividad de esta especie.

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